«Camino equivocado»
Es ese camino que no nos llevó a donde queríamos ir.
En momentos especiales… aniversario, cambio de temporada… o cualquier día en el que nos cansamos de sentirnos mal… decidimos cambiar la dirección de nuestros pasos.
Porqué, evidentemente, si nos sentimos bien no sentimos ningún deseo de hacerlo.
Buscamos en nuestro interior posibles causas de nuestro malestar.
¿Tenemos la suficiente perspectiva para analizar la situación?
Porqué de este análisis dependerá nuestro rumbo.
Podemos mirar hacia fuera y decidir que cambios necesitamos… o eso creemos, para recuperar nuestro bienestar. Buscamos » culpables» situaciones o personas.
También podemos mirar hacia dentro… eso si es duro. No hay situación o persona a la que podamos achacar nuestro malestar.
Podemos culparnos a nosotros mismos… y decidir rectificar o no.
Podemos aceptar como somos, sin culparnos, y decidir mejorar o no.
La primera opción, mirar hacia fuera, no va a servirnos de mucho. El mundo es nuestro espejo, refleja como somos.
Si no cambiamos nosotros, podemos cambiar decorados, pero las insatisfacciones se repetirán. Eso si, como toda vivencia, nos proporcionará nuevos datos.
Vamos por la segunda opción.
Culparnos significa que no nos aceptamos. Las decisiones que nos han llevado donde estamos, las tomamos en base a nuestro conocimiento del momento en que las tomamos. Creímos que era la opción mejor para nuestros fines
Solo al vivirla pudimos constatar si nos llevó hacia donde queríamos ir… y si una vez allí nos procuró la satisfacción que creímos sentiríamos.
Culparnos por no haber escogido bien, es no aceptar nuestras limitaciones… y que no somos perfectos.
Si concluimos, sin culpas, que lo hicimos lo mejor que supimos y que nos falta mucho por aprender… humildad y no culpa o prepotencia… nuestra mente podrá analizar mucho mejor nuestra situación actual.
Y… elegiremos, da igual la opción, un nuevo camino… o nos resignaremos a sentirnos mal, siguiendo el mismo rumbo.
Una vez constatado que no estamos bien… seguir el mismo camino es motivo de ira, insatisfacción y desespero. Buscaremos alivio en ofuscar y distraer nuestra mente. Esta elección significa que aún no estamos preparados para un cambio… y prolongaremos nuestra agonia. No te
tortures, es triste pero no definitivo. Como en la opción de mirar hacia fuera, obtendremos de la vivencia nuevos datos.
Analizarnos, aceptarnos y cambiar actitudes y creencias propios… es duro. Pero es el único medio para mejorarnos.
Si yo cambio cambia el mundo.
Es el efecto espejo. El mundo que veo refleja mi nueva actitud.
Tomar conciencia de como nos afecto y afectó a terceros nuestra anterior visión, es doloroso. Pero fue inevitable… sabíamos lo que sabiamos… y no hay más. Los nuevos datos incorporados nos han ayudado a lograr alcanzar una nueva actitud y comprensión.
Y… tomamos un nuevo camino, en todas las opciones, con la esperanza… que no certeza, de que ese si nos lleve a donde queremos ir… y lograremos sentirnos bien.
No, no hay caminos equivocados.
Solo hay caminos que nos proporcionan datos.
No importa el camino… importa como nos sentimos. Todos buscamos sentirnos bien. Es «solo» cuestión de ir provando.
Caliente o frio… esa es nuestra guía.
Satisfacción o insatisfacción.
Si me siento bien… voy bien. Si me siento mal… cambio de rumbo o vuelvo sobre mis pasos… y con los datos nuevos decido mejor.
Llamamos espiritualidad a un enfoque interno de nuestra visión.
Tanto el enfoque interno como el externo acaban llevándonos a nuestro destino. Comenzamos con el externo y la experiencia nos acaba conduciendo al interno.. por convicción.
Física pura… introducir nuevos datos a un análisis amplia nuestras posibilidades… aumenta nuestra percepción… aumenta nuestra vibración.
La vibración más alta que conocemos es el sentimiento al que llamamos amor. Es su grado de manifestación el que nos hace sentir más o menos felices. En los grados superiores se manifiesta con claridad, calidez, alegria, bien estar…., en los inferiores con oscuridad, frio, tristeza, mal estar… Todos buscamos alcanzar el mayor grado de amor.