224- El camino de la Vida no admite prisas

Feb 12, 2025

El camino de la vida no admite prisas.

 
Lo estamos transitando y es por algún motivo.
Toda consecuencia depende de una causa… en este caso nuestro nacimiento.
Da igual como lo vivamos… lo que importa es como nos sentimos.
 
Lo importante no es lo que nos ocurre… lo importante es como nos sentimos al vivir lo que nos ocurre.
Como nos sentimos, al final, es lo que nos importa de toda experiencia.
 
Las experiencias que, la vida, nos va colocando delante… sirven para que reconozcamos lo que realmente nos hace sentir bien.
No esperes alcanzar la felicidad permanente, como mucho alcanzarás grandes periodos de serenidad… pero intentarás alcanzarla.
 
Cuando te canses, cuando comprendas el absurdo de buscarla por medios externos… buscarás sentirte bien contigo mismo.
 
El egoísmo es un grado muy bajo de amor… que puede proporcionarnos intensos placeres pasajeros… pero no la sensación de sentirnos bien con nosotros mismos.
 
A lo que si podemos aspirar es ha alcanzar un grado cada vez más elevado de amor, manifestándolo en: serenidad, generosidad, solidaridad, respeto, humildad, alegria, ternura, compasión, sabiduría, fraternidad…
 
Como nos vamos sintiendo, con lo que pensamos, decimos o hacemos, guia nuestro aprendizaje.
Nadie quiere vivir aterrorizado, avergonzado o perdido.
Los diferentes caminos que transitamos tienen por finalidad superar estas emociones… por convicción.
 
No importa… no computa el tiempo empleado.
Es absurdo culparse por no saber o tardar en saber… o recaer en lo que ya creímos superado.
Una vez terminado un trabajo, no se juzga el tiempo empleado, se juzga su calidad.
La Vida va a su ritmo, somos nosotros los que nos desesperamos si consideramos que estamos rezagados.
Lo que le importa es lo que aprendamos… y no lo que tardemos en ello.
 
Cada uno a su ritmo va aprendiendo y comprendiendo.
 
De niños aprendimos ha andar cayendo.
Fuimos intentándolo hasta conseguirlo… todos, durante el aprendizaje: nos frustramos, lloráramos, pataleamos y nos tumbamos en el suelo.
Que nos cogiesen en brazos no solucionó el problema, sólo nos hizo sentir queridos… y esto nos dio fuerza.
 
Flaco favor nos hubiesen hecho si nos hubiesen llevado siempre en brazos.
Tarde o temprano nuestro peso acabaria con la mejor de las voluntades… y nosotros continuaríamos sin saber andar.
 
Aprendemos con nuestros errores y aciertos… aunque no es necesario.
También podemos aprender de los errores y de los aciertos ajenos.
 
A medida que vamos aprendiendo, nuestras decisiones son menos impulsivas.
 
Debido a nuestras vivencias… da igual si las clasificamos de buenas o malas…tenemos a nuestra disposición una base de datos más ampliada.
Esta nos permite, con las experiencias de lo que nos ha hecho sentir bien… y las que han provocado el efecto contrario, tomar mejores decisiones.
 
Todos tenemos nuestro propio camino y un mismo destino.
Es allí donde todos nos reencontraremos.
Yo no soy mi cuerpo/mente… yo soy la que, a traves de ellos, transita y recopila información y vivencias en el camino.
 
Te agradeceré comentes mis reflexiones, juntos aprendemos.
Muchas gracias por tu atención.
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